viernes, 28 de agosto de 2026

Historia de los dos que soñaron, Jorge Luis Borges

 

                                           Historia de los dos que soñaron, Jorge Luis Borges

 Cuentan que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan generoso y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:

-Tu fortuna está en Persia, en Ispahan; vete buscarla.

A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Ispahan, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita.

Había, junto a la mezquita, una casa, y una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron gritando y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de la guardia de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez le hizo comparecer y le dijo:

- ¿Quién eres y cuál es tu patria?

El hombre declaró:

-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.

El juez le preguntó:

- ¿Qué te trajo a Persia?

El hombre optó por la verdad y le dijo:

-Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Ispahán porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Ispahan y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.

El juez echó a reír.

-Hombre desatinado-le dijo-, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sole y después del reloj de sol una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No, he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Ispahan. Toma estas monedas y vete.

El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que sera la del sueño del juez) desenterró el tesoro.

El tesoro de los dos que soñaron

ACTIVIDADES:

Busca en un diccionario (físico o digital) el significado de cada palabra y escríbelo con tus propias palabras:

Desatinado, Recinto, Bandoleros, Afrontó, Comparecer, Liberal, Azotea, Higuera.

Desatinado — Que obra sin tino, sin juicio, sin sentido.

Recinto — Espacio cerrado dentro de ciertos límites.

Bandoleros — Ladrones, especialmente los que asaltan caminos o casas.

Afrontó — Enfrentó, hizo frente a algo difícil o peligroso.

Comparecer — Presentarse ante una autoridad o juez.

Liberal (en este contexto) — Generoso, desprendido con sus bienes.

Azotea — Techo llano de una casa, transitable.

Higuera — Árbol que da higos.

Preguntas

¿Por qué el hombre de El Cairo decide viajar a Ispahan?

Porque sueña con un desconocido que le dice que su fortuna está en Ispahan y debe ir a buscarla.

¿Qué sucede cuando llega a Ispahan y duerme en la mezquita?

Es arrestado porque unos ladrones se meten en una casa vecina y lo confunden con uno de ellos; termina ante el juez.

¿Qué le cuenta el juez sobre sus propios sueños?

Que él mismo ha soñado tres veces con una casa en El Cairo con un jardín, un reloj de sol, una higuera y un tesoro enterrado, pero nunca hizo caso al sueño.

¿Qué diferencia hay entre la reacción del juez y la del hombre de El Cairo ante el sueño?

El juez se ríe de sus sueños y no les da importancia; el hombre de El Cairo, en cambio, cree en su sueño y viaja para seguirlo.

¿Qué enseñanza o moraleja crees que deja este cuento?

Que a veces la respuesta o la fortuna que buscamos lejos está en nuestra propia casa o cerca de nosotros, pero necesitamos alejarnos para descubrirlo.