martes, 8 de septiembre de 2026

«Profe, ¿y esto para qué me va a servir?»: Del examen a la vida real.

 

«Profe, ¿y esto para qué me va a servir?»: Del examen a la vida real.

Por. Marcos Marte

El aula activa: de memorizar a cuestionar. Fuente: Wavebreakmedia / Getty Images

 

El profesor llevaba 20 minutos explicando en la pizarra cuando un estudiante levantó la mano y preguntó:

Profe, ¿y esto para qué me va a servir?

El salón quedó en completo silencio. El maestro lo miró fijamente y respondió:

Para el examen.

Algunos compañeros se rieron, pero el alumno insistió:

Sí, pero después del examen, ¿para qué?

La pregunta incomodó al docente. Llevaba años enseñando aquel contenido y pocas veces se había detenido a pensar en cómo responderla con sentido. Podría haber dicho que "viene en el programa" o que "algún día lo vas a necesitar", pero decidió intentar algo diferente.

El cambio de enfoque: transformar la teoría en decisiones

En ese momento trabajaban con porcentajes, así que el profesor borró el ejercicio abstracto, escribió USD 1,800 en el pizarrón y preguntó:

Supongamos que este es tu salario mensual y te ofrecen un aumento del 8%. ¿Cuánto dinero recibirías realmente?

Los estudiantes comenzaron a hacer cálculos con interés. Luego escribió USD 12,000 a 18 meses y añadió:

Ahora imagina que quieres comprar una motocicleta a crédito. ¿Cómo sabrías cuánto terminarás pagando en total?

El grupo completo comenzó a participar: uno habló sobre tarjetas de crédito, otra estudiante mencionó los descuentos de una tienda y alguien más indagó cómo funcionan los intereses de un préstamo bancario. El contenido académico era exactamente el mismo, pero el propósito había cambiado por completo. La pregunta ya no era «¿cómo se calcula un porcentaje?», sino «¿qué decisiones puedo tomar con este conocimiento?».

Construir puentes entre la teoría y la experiencia

El filósofo y pedagogo John Dewey defendía una educación profundamente vinculada con la experiencia. Para él, aprender no debía reducirse a recibir información aislada de la realidad, sino a permitir que el estudiante actúe, piense y comprenda situaciones reales.

Esto no significa que todo contenido deba tener una utilidad práctica inmediata; también aprendemos para comprender el mundo, desarrollar el pensamiento crítico y acceder a saberes abstractos que utilizaremos años después. Sin embargo, cuando un alumno pregunta «¿para qué me sirve?», no siempre está desafiando al profesor: muchas veces está buscando una razón para interesarse.

Asignatura  

 Enfoque tradicional

 Enfoque vinculado a la experiencia

Química       

Memorizar fórmulas de concentración.

Relacionarlas con medicamentos, limpieza o productos cotidianos.

Historia        

Retener fechas y acontecimientos pasados.

Analizar cómo esas decisiones del pasado moldean nuestra sociedad hoy.

Inglés           

Repetir estructuras gramaticales.

Comunicarse, entender canciones, viajar y acceder a información global.

El conocimiento escolar no tiene por qué abandonar la teoría; lo que necesita es construir puentes firmes entre la teoría y la vida. Cuando un estudiante descubre esa conexión, ocurre una transformación fundamental: deja de preguntar únicamente «¿esto viene en el examen?» y empieza a plantearse «¿qué puedo hacer con esto que estoy aprendiendo?».

La próxima vez que un alumno levante la mano para cuestionar la utilidad de una lección, tal vez, antes de molestarnos, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos: ¿ya le mostramos una razón para querer aprenderlo?

 

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