«Profe, ¿y esto para qué me va a servir?»: Del
examen a la vida real.
Por. Marcos Marte
El profesor
llevaba 20 minutos explicando en la pizarra cuando un estudiante levantó la
mano y preguntó:
—Profe,
¿y esto para qué me va a servir?
El salón
quedó en completo silencio. El maestro lo miró fijamente y respondió:
—Para el
examen.
Algunos
compañeros se rieron, pero el alumno insistió:
—Sí,
pero después del examen, ¿para qué?
La pregunta incomodó al docente. Llevaba años enseñando aquel contenido
y pocas veces se había detenido a pensar en cómo responderla con sentido.
Podría haber dicho que "viene en el programa" o que "algún día
lo vas a necesitar", pero decidió intentar algo diferente.
El cambio de enfoque: transformar la teoría en decisiones
En ese
momento trabajaban con porcentajes, así que el profesor borró el ejercicio
abstracto, escribió USD 1,800 en el pizarrón y preguntó:
—Supongamos
que este es tu salario mensual y te ofrecen un aumento del 8%. ¿Cuánto dinero
recibirías realmente?
Los
estudiantes comenzaron a hacer cálculos con interés. Luego escribió USD
12,000 a 18 meses y añadió:
—Ahora
imagina que quieres comprar una motocicleta a crédito. ¿Cómo sabrías cuánto
terminarás pagando en total?
El grupo completo comenzó a participar: uno habló sobre tarjetas de
crédito, otra estudiante mencionó los descuentos de una tienda y alguien más
indagó cómo funcionan los intereses de un préstamo bancario. El contenido
académico era exactamente el mismo, pero el propósito había cambiado por
completo. La pregunta ya no era «¿cómo se calcula un porcentaje?», sino «¿qué
decisiones puedo tomar con este conocimiento?».
Construir puentes entre la teoría y la
experiencia
El filósofo y pedagogo John Dewey defendía una educación profundamente
vinculada con la experiencia. Para él, aprender no debía reducirse a recibir
información aislada de la realidad, sino a permitir que el estudiante actúe,
piense y comprenda situaciones reales.
Esto no significa que todo contenido deba tener una utilidad práctica
inmediata; también aprendemos para comprender el mundo, desarrollar el
pensamiento crítico y acceder a saberes abstractos que utilizaremos años
después. Sin embargo, cuando un alumno pregunta «¿para qué me sirve?», no
siempre está desafiando al profesor: muchas veces está buscando una razón para
interesarse.
|
Asignatura |
Enfoque tradicional |
Enfoque vinculado a la experiencia |
|
Química |
Memorizar fórmulas de concentración. |
Relacionarlas con medicamentos, limpieza o productos cotidianos. |
|
Historia |
Retener fechas y acontecimientos pasados. |
Analizar cómo esas decisiones del pasado moldean nuestra sociedad hoy. |
|
Inglés |
Repetir estructuras gramaticales. |
Comunicarse, entender canciones, viajar y acceder a información
global. |
El conocimiento escolar no tiene por qué abandonar la teoría; lo que
necesita es construir puentes firmes entre la teoría y la vida. Cuando
un estudiante descubre esa conexión, ocurre una transformación fundamental:
deja de preguntar únicamente «¿esto viene en el examen?» y empieza a
plantearse «¿qué puedo hacer con esto que estoy aprendiendo?».
La próxima vez que un alumno levante la mano para cuestionar la utilidad
de una lección, tal vez, antes de molestarnos, deberíamos preguntarnos a
nosotros mismos: ¿ya le mostramos una razón para querer aprenderlo?
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