viernes, 14 de abril de 2023

José Juan de Dios Trujillo y Monagas


José Juan de Dios Trujillo y Monagas: un viaje de vida entre continentes y políticos 

Por Marcos Marte                                                                          

La historia de José Juan de Dios Trujillo y Monagas es una narrativa que traspasa fronteras geográficas y políticas, tejida con momentos de servicio, polémica y transformación. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, este emigrante español dejó su huella en varios lugares del mundo, desde Santo Domingo hasta Cuba, dejando un legado que se entrelaza con la historia política y social de los lugares donde vivió.

José Juan de Dios Trujillo y Monagas comenzó el viaje de su vida en Las Palmas de Gran Canaria, España. Su destino lo llevó a Santo Domingo durante un período crucial en la historia dominicana: la Anexión. Fue en este momento cuando se incorporó a las filas de las tropas españolas, desempeñando un papel destacado en la asistencia a los heridos en las acciones bélicas de 1863. Su valentía y entrega en medio del conflicto reflejaron su vocación de servicio a los demás, marcando la comienzo de su viaje a través del tiempo y los continentes.

La Anexión llegó a su fin y con ella la vida de José Juan de Dios Trujillo y Monagas en Santo Domingo. Se mudó a Cuba, un país con su propia historia política en desarrollo. Su relación con Silveria Valdés Morales, de Las Matas de Farfán, daría como resultado un vínculo que trascendería décadas y fronteras, impactando en la historia futura. Su hijo, José Juan de Dios Trujillo Valdés, nacido en la época de la restauración, estaría destinado a ser reconocido como hijo del dictador Rafael Trujillo Molina.

En Cuba, José Juan de Dios Trujillo y Monagas encontró un nuevo camino en la policía habanera. En 1866, se unió a la fuerza policial y, a lo largo de los años, ascendió de rango hasta convertirse en el segundo al mando en 1881. Su carrera policial se combinó con sus actividades académicas, que culminaron con su título de abogado en 1886. Su dedicación y actividad publicada en la policía campo lo catapultó a la fama, convirtiéndolo en un personaje célebre en su época.

Sin embargo, la fama no estuvo exenta de críticas y controversias. A pesar de su éxito en la policía y su trabajo en la promoción pública, su trabajo también enfrentó preguntas y desafíos. Su influencia y su participación en la política dejaron una huella que no podía pasar desapercibida.

La historia de José Juan de Dios Trujillo y Monagas es testimonio de un viaje vital que atraviesa continentes y épocas. Desde su papel en la Anexión en Santo Domingo hasta su ascenso en la policía de La Habana en Cuba, su vida está marcada por el servicio, la dedicación y el compromiso con la política. Aunque su legado puede estar sujeto a debate y crítica, su presencia en la historia es innegable, ya que su influencia se extiende a través del tiempo y el espacio, conectando personas y eventos de maneras que siguen resonando en la historia política y social de los lugares que tocó.

 

Carmen Celia Ricardo Heureaux

 

 

Carmen Celia Ricardo Heureaux: una influencia decisiva en la política dominicana

Por. Marcos Marte

La historia de un país está forjada por las personalidades que marcan su rumbo y transforman su destino. En el caso de República Dominicana, Carmen Celia Ricardo Heureaux es un ejemplo fascinante de mujer que, desde la sombra, ejerció una influencia significativa en la política y el curso de los acontecimientos históricos. Su legado trasciende el tiempo, dejando una huella imborrable en la historia dominicana.

Nacida el 16 de julio de 1877 en Puerto Plata, Carmen Celia Ricardo Heureaux vino al mundo en un momento de cambios y desafíos en la República Dominicana. Su herencia familiar ya estaba ligada al ámbito político, pues provenía de una familia en la que la participación en la vida pública y el servicio a la patria eran fundamentales. Su padre, el general Manuel de Jesús Ricardo, destacado coronel del Ejército de la Restauración, gobernador de Santiago y Puerto Plata en 1886, influyó en su temprana comprensión de la política y la responsabilidad cívica.

La vida de Carmen Celia dio un giro significativo cuando se casó con Joaquín Balaguer Lespier, un comerciante que también se sumergiría profundamente en la política dominicana. Juntos tuvieron ocho hijos, entre ellos Joaquín Balaguer Ricardo, quien se convertiría en una figura emblemática en la historia política del país, llegando a la presidencia de la República en siete ocasiones.

La influencia política de Carmen Celia Ricardo Heureaux fue particularmente notable en la educación y formación de su hijo Joaquín Balaguer Ricardo. A través de sus consejos, valores y perspectivas, ayudó a moldear su perspectiva política y su compromiso con el servicio público. La conexión entre madre e hijo se convirtió en un vínculo vital que influyó en la carrera política del futuro presidente.

La historia de Carmen Celia se entrelaza con la de su primo, el dictador general Ulises Heureaux, conocido como "Lilís". A pesar de las tensiones y controversias que rodearon al gobierno de Heureaux, Carmen Celia mantuvo su enfoque en la educación y formación de su familia. Su influencia trascendió los vaivenes políticos y se centró en inculcar valores de responsabilidad, liderazgo y compromiso cívico.

Carmen Celia Ricardo Heureaux demostró que el impacto en la política no siempre se manifiesta de manera ostentosa, sino que puede ser sutil pero profundo. Su papel como madre, esposa y referente político en su familia dejó una huella imborrable en la vida de quienes la rodeaban. Su enfoque en la educación y capacitación de futuras generaciones de líderes políticos es un testimonio de su dedicación al progreso y mejoramiento de su país.

En definitiva, la figura de Carmen Celia Ricardo Heureaux representa una faceta única en la historia dominicana. Aunque su influencia en la política se manifestó principalmente a través de su impacto en la educación y capacitación de su familia, su legado sigue vivo como un recordatorio de que las contribuciones a la política pueden tomar muchas formas. Su vida es testimonio de la importancia de la educación, los valores y la dedicación en la formación de líderes y en la construcción de un mejor futuro para su país.

 

 

jueves, 16 de marzo de 2023

Francisco del Rosario Sánchez

 


Francisco del Rosario Sánchez (1817-1861).

Por. Marcos Marte

Uno de los grandes próceres republicanos de la historia dominicana. Héroe del 27 de febrero de 1844, hombre de acción y, como Duarte, Mella, Cabral, Pimentel, Manzueta, Adón y otros, expresión auténtica de dominicanidad y de vocación patriótica, republicana y revolucionaria. Su vida como hombre público fue honesta, incorruptible e inmaculada y fue marcada por su comportamiento valiente, temerario e ingenuo. Nace en Santo Domngo, en la calle de El Tapao (hoy 19 de Marzo). Miembro de «La Trinitaria», fue el encargado de leer la proclama de la independencia y en enarbolar la bandera. Al constituirse la primera Junta Central Gubernativa, Sánchez fue presidente de este gobierno, dirigiendo por completo el proceso relativo a la capitulación de las autoridades haitianas en Santo Domingo (28 de febrero); pero poco después fue sustituido por el sector conservador que buscaba el protectorado francés. Sánchez fue acusado junto con Duarte de traidor y se le expulsó del país. Proclamada la anexión a España el 18 de marzo por Pedro Santana y luego de que el 2 de mayo se produjera en Moca el levantamiento de José Contreras, Sánchez inicia su invasión a territorio dominicano el 1ero de junio de 1861. Herido y prisionero en El Cercado fue llevado a San Juan de la Maguana junto con otros compañeros. Fue juzgado y fusilado el 4 de julio de 1861.
Murió el 04 de Julio de 1861.

Orlando Martínez Howley

 


Orlando Martínez Howley (1944-1975).

Por. Marcos Marte 

Nace el 23 de Septiembre de 1944.
Periodista de izquierda dominicano y miembro del Partido Comunista de la República Dominicana. Nació en Las Matas de Farfán. Fue asesinado por generales Salvador Lluveres Montas y Joaquín A Pou Castro, durante uno de los gobiernos del Presidente de la República Dominicana Joaquín Balaguer. Orlando había escrito artículos críticos sobre el Presidente Balaguer. En 2000, cuatro hombres fueron condenados a sentencias de 30 años de cárcel por estar relacionados con el asesinato. Orlando Martínez se ha convertido en un símbolo de la libertad de expresión en la República.

jueves, 5 de enero de 2023

Esposa del General Gregorio Luperon

 Ana Luisa Tavárez Frías (1850-1920).

Por Marcos Marte 

Nacido el 4 de julio de 1850. Dominico, de San José de los Llanos. Fue criado y educado en su ciudad natal. El 21 de marzo de 1865, en la ciudad de La Vega, contrajo matrimonio con el general Gregorio Luperón (1839-1897), fijando su residencia en Puerto Plata. Ana Luisa fue Primera Dama de la República cuando su esposo formó parte del triunvirato que gobernó la República Dominicana de mayo a agosto de 1866, en Santiago, y presidió el Gobierno Provisional de Puerto Plata entre octubre de 1879 y septiembre de 1880. Debido a la oposición de Luperón al gobierno de Báez, la familia quedó bajo arresto domiciliario por orden del gobernador de Puerto Plata. Pudieron evadir el arresto y emigrar a las Islas Turcas, permaneciendo fuera del país mientras Báez permaneció en el poder. Durante ese exilio tuvieron dos hijos. Luego del derrocamiento del gobierno de Báez en 1874, todos regresaron a Puerto Plata. Bajo la dictadura de Lilís nuevamente tuvo que regresar al exilio. Tras la muerte de Luperón (1897), su esposa le sobrevivió durante más de dos décadas, falleciendo en la ciudad de Puerto Plata.

lunes, 18 de abril de 2022

“No entiendo a Jesús”

 

“No entiendo a Jesús”

Por. Marcos Marte 

-Me enojo y él me dice: perdona

-Tengo miedo y él me dice: ánimo

-Dudo y él me dice: confía

-Me siento angustiado y él me dice: tranquilo

-Quiero estar solo y él me dice: ven sígueme  

-Fabrico planes y él me dice: déjalo

-Busco bienes materiales y él me dice:  despréndete

-Quiero seguridad y él me dice:  no te prometo nada

-Quiero vivir y él me dice: da tu vida

-Creo que soy bueno y él me dice: no es suficiente

-Quiero ser jefe y él me dice: sirve

-Quiero mandar y él me dice: obedece

-Quiero comprender y él me dice: cree

 -Quiero claridad y él : me habla en para bula

 -Quiero poesía y él me habla realidades

 -Quiero mi tranquilidad y él quiere que yo este inquieto

 -Quiero violencia y él me habla de paz

 -Saco mi espada y él me dice pon la otra mejilla 

-Hablo de paz y él me dice he venido a traerle la espada

-Intento ser conciliador y él me dice he venido traer fuego sobre la tierra

-Yo quiero ser él más grande y él me dice sé cómo un niño

-Quiero escóndeme y él me dice muestra tu luz

-Busco ser el primer puesto y él me dice siéntate en el último lugar Marcos

-Quiero ser visto y él me dice ora escondido

-No, definitivamente no entiendo a Jesús, porque me provoca más allá de mi entendimiento, me confunde. Me imagino que a sí le ha debido pasar a sus discípulos, a lo mejor, yo quisiera haber encontrado otro maestro que no exigiera tanto. Me sucede lo mismo que a Pedro el no conoció a nadie que tenga palabra de vida eterna, solo Dios. él es mi Dios a quien iremos si no es a él.  A quien iremos solo tu tiene palabra de Dios, porque las demás son palabras humanas. Tu ere mí Dios y como dice tu palabra: tranquilo corazón no es necesario entenderlo. lo necesario es seguirlo 


lunes, 22 de abril de 2019

Escucha lo que no te digo


Escucha lo que no te digo
Profesor. Marcos Marte

No te dejes engañar por mí. No te engañe mis apariencias, porque son solo una máscara, tal vez mil máscaras, que me da miedo quitarme, aunque ninguna de ellas me represente.

Aparento sentirme seguro, que todo va de maravilla, tanto dentro como fuera; aparento ser la confianza personalizada, poseer la calma como una segunda naturaleza, controlar la situación y no necesitar de nadie.

Pero no me creas, te lo ruego. Exteriormente puede aparecer tranquilo; sin embargo, lo que ves es una máscara. Debajo, escondido, esta mi verdadero yo en la confusión, en el miedo, en la soledad.

Pero lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me invade el pánico ante el solo pensamiento de mostrarlo.

Por eso necesito constantemente crear una máscara que me oculte, una imagen pretenciosa que me proteja de la mirada perspicaz.

Pero, precisamente esa mirada es mi salvación. Mi única salvación. Y yo lo sé.

Mas, cuando viene acompañada de la aceptación, del amor, entonces se convierte en lo único que puede librarme de mi mismo, del mecanismo de barreras que he levantado; lo único que puede asegúrame de algo de lo que no logro convencerme a mí mismo: de que en verdad tengo algún valor.

Pero esto no te lo digo. No tengo valor para ello. Temo que tu mirada no venga acompañada de la aceptación, del amor. Temo, quizá, que puedas cambiar de opinión sobre mí, que no me tomes en serio y que tu sonrisa acabe matándome. Tengo miedo, en el fondo, de no valer nada, y de que tú te des cuenta y me rechaces.

Entonces sigo con mi juego de pretensiones desesperados, con apariencia de seguridad por fuera y como un niño tembloroso por dentro.

Exhibo mi desfile de máscaras, y dejo que mi vida se vuelva una ficción. Te cuento todo lo que no cuento nada y nada de lo que de verdad es importante, de lo que me atormenta por dentro.

Por eso, cuando descubras esta rutina, no te dejas engañar por mis palabras; escucha bien lo que no te digo, lo que quisiera decir, lo que necesito decir, pero no logro expresar.

A veces parece que, cuando más te acercas, tanto más me rebelo contra tu presencia. Es algo irracional, pero es así: lucho contra lo que necesito. ¡Así es a menudo el ser humano!

Ayúdame a derribar estas barreras con tus manos fuertes, a la vez que delicada, porque un niño es siempre muy frágil. ¿Quién soy yo? Te pregunta. Soy alguien a quien conoces muy bien. Soy cada persona que encuentras. Soy tu mismo.  

‘‘Nadie puede llevar una máscara durante mucho tiempo.
Las cosas fingidas siempre vuelven a su estado natural. ’’
                                                                                                    Marcos Marte.