lunes, 8 de abril de 2019

ENSAYO COMPARATIVO SOBRE EL CONCORDATO Y LA CONSTITUCION




ENSAYO COMPARATIVO SOBRE EL CONCORDATO Y LA CONSTITUCION

Profesor: Marcos Marte


Introducción:

El presente ensayo de carácter comparativo y crítico, es un cuadro destacado de la historia eclesiástica, del concordato entre la iglesia y el Estado Dominicano, durante el periodo 1954 de eso inmortales varones, o si se quiere, la actuación de uno de ellos en sus relaciones con la iglesia de Cristo.

Lejos de retractarme en mi introducción, he llegado a la plena convicción de que la iglesia católica, Apostólica y Romana no registra, en sus anales milenarios, una figura de relieves tan destacados que, en conjunto, haya favorecido con tanta generosidad sus intereses espirituales y de cultura.

Solo y téngase muy presente la ignorancia en materia de historia eclesiástica pues vislumbrar alguna nubes en el cielo despejado de la vida de Trujillo en su relaciones con la iglesia. Nadie que haya estudiado, aun con somero detenimiento, el discurrir de los sucesos eclesiástico, podrá menos de aplaudir, con ruidoso entusiasmo, la labor benéfica de este hombre humilde cristiano para con su madre la iglesia católica.

Por esta razón a Trujillo corresponde en la historia de la iglesia, no es al lado de los mártires, porque no ha derramado la sangre como Sebastián o Policarpo. Tampoco junto a los teólogos, porque su misión de estadística se ha encauzado por rutas diversas de las que conocieran Agustín y Tomas de Aquino. Ni ha abrevado en las fuentes limpísimas pero difíciles del ascetismo y de la mística, en compañía de teresa de Jesús y Juan de la cruz. Hay que colocarlo cabe Constantino, Justiniano y Carlomagno, porque, como ellos, en su calidad de orientador y director de pueblos, dio su brazo derecho a la iglesia, tutelando sus atribuciones y derechos y abriéndole horizontes ilimitado de garantía y favores.

Pero Trujillo es superior a esa tríade de robusto varones. No pretendo por el humilde cristiano, nacido en la ciudad de San Cristóbal, bautizado y apadrinado por un sacerdote muerto en olor de santidad, título y decoraciones rimbombantes, con sabor a romanismo o bizantinismo preponderante, ante la iglesia subyugada, comprada a fuerza de concesiones y favores, sino simplemente el reconocimiento de su acción benéfica por la iglesia, cuya fe heredara de sus padres y de sus abuelos. 

Antecedente: 
Para comprender porque fue necesario que Trujillo hiciera aprobar una ley, que reconociera personalidad jurídica a la Iglesia, es necesario hacer un recuento de esta institución en nuestra isla y su relación con el estado.


En época de la colonia, como en todo el resto del continente americano, en virtud del patronato real, el rey de España designaba la autoridad religiosa, el nombramiento de Roma era tomógrafo. Este acuerdo entre la colonia española y el vaticano, se hizo para facilitar la cristianización del nuevo mundo. En ocasiones, durante la época colonial, el gobernador de esta colonia era también el Obispo de la Iglesia.


Los problemas entre la Iglesia y el Estado en la isla, comenzaron con la introducción de los Códigos Napoleónicos en 1816 por Petión, en su república en el sur de Haití. Estos códigos reflejaban la lucha que en Francia, había sostenido la revolución contra la Iglesia, en los inicios de la implantación de la democracia en aquel país y en ellos se le quita personalidad jurídica a la Iglesia, se le prohíbe tener propiedades y se la somete al estado, obligando al clero a jurar la constitución, con lo que debían obedecer al gobierno del país, antes que a Roma. Esto fue realmente algo accidental, relacionado con el ambiente político francés en julio de 1789. 


Ese mismo año, tres meses antes, en abril, al implantarse la democracia en los Estados Unidos, al ascender a la presidencia George Washington, a las iglesias cristianas, incluyendo la católica, se les respetaron sus derechos, sus propiedades y se implantó la separación entre la Iglesia y el Estado. [1]


La Iglesia católica prosperó en este ambiente (sin necesidad de concordato), hasta llegar a convertirse en la actualidad, en la fuerza religiosa más importante en ese país, con una militancia mayor, que cualquiera de las sectas protestantes por separado. En los Estados Unidos, las dificultades para la implantación de la democracia en su ambiente político, se relacionaron con la abolición de la esclavitud. 


En nuestra isla, en 1822, al producirse el dominio haitiano sobre toda ella, Boyer, quien había unificado Haití y era discípulo de Petión, implantó los códigos en la antigua colonia española; como consecuencia, las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas, la mayoría de los templos cerrados y convertidos en fortalezas y el Arzobispo Valera marchó al exilio, antes que someterse a la autoridad de Boyer.


En la Republica Dominicana, durante el primer período de Santana (1844-48), se tomaron los códigos napoleónicos como base para la organización de la vida civil de la nueva nación, pero Buenaventura Báez, astuto como era, en su primer período (1849-53), no aplicó lo relativo al control de la Iglesia. El Arzobispo Portes, en este período, intentó eliminar los códigos, pero no pudo. Cuando Santana regresó al poder en 1853 vino dispuesto a meter a Portes y la Iglesia en cintura; obligó al Arzobispo, en marzo de 1853, a jurar la constitución. Portes enloqueció a partir de entonces y la Iglesia quedó prácticamente acéfala hasta su muerte, en 1858. 


A partir de la anexión a España en 1861, la situación del ambiente político de allí, fue trasplantada al nuestro, por un lado por el Arzobispo Monzón y por el otro, por el educador Eugenio María de Hostos. En marzo de 1931, Trujillo decidió enviar al congreso un proyecto de ley que fue aprobado y promulgado el mes siguiente, en el cual se reconocía personalidad jurídica a la Iglesia Católica. Obviamente que el nuevo presidente estaba enamorando a esta institución, buscando atraérsela a su causa. Las relaciones entre Trujillo y la Iglesia, podemos dividirla en cinco períodos: 


1) Trujillo enamora a la Iglesia. Ley que acabamos de mencionar (abril 1931).

2) La Iglesia lo rechaza. Castellanos es designado Administrador Apostólico (octubre 1932).

3) Trujillo se la consigue y se meten en amores. Pititíni es consagrado Arzobispo de Santo Domingo (Dic 1935).

4) Trujillo y la Iglesia se casan. Firma del Concordato en Roma (julio 1954).

5) Trujillo y la Iglesia se divorcian. Carta pastoral de los obispos (enero 1960). 


Un concordato, un vicariato castrense y un patronato nacional

“San Rafael”

El concordato de la República Dominicana con la santa sede es obra exclusiva de Trujillo. A pesar de la catolicidad del pueblo dominicano, la opinión de sus intelectuales, externada en juicios que la prensa vernácula recogiera, fue contraria a la celebración de un concordato entre la republica dominicana y la santa sede. Pero Trujillo, reconociendo en su criterio profundo de estadista los bienes que podían derivarse, considero oportuna la celebración de un pacto de esa naturaleza, quiso ser él personalmente signatario responsable de este relevante documento.

No es esta la coyuntura más apropiada para entrar en comentario y relacional nuestro concordato con los de otras naciones. Aparte de que es odiosa toda comparación, principalmente cuando puede medir parte interesada, una realidad es evidente: que violenta la constitución actuar, y ningún concordato resalta tan generoso con la santa sede como el dominicano. El escritor dominicano Juan Bosch, en su libro Trujillo: causa de una tiranía sin ejemplo, dijo:

“El poder ilimitado que le ha conferido la posesión total de su país ha hecho de Trujillo una fuerza que nada puede controlar... la posesión del gobierno le permite usar canales diplomáticos, resoluciones judiciales y legislativas, documentación falsa, y cuenta con hombre que conspiran, secuestra, matan; puede usar sin tasa el dinero que le produce una empresa que rige cincuenta mil kilómetros cuadrado de tierra, bosques, minas, ríos, mares y que tiene dos y medio millones de esclavos; una empresa que cuenta con marina de guerra, aviones de guerra, caso único en el mundo, un mercado interno sin competidores y un mercado mundial para colocar su producción; tiene a la orden órganos de expresión pública, periódico, televisoras, radios, agencias de noticias, para que propaguen en el país y en el exterior aquello que él desea ``

Nuestro interés es hacer un análisis comparativo de algunos artículos del concordato y la constitución de la república, se transcribe a continuación el concordato y sus leyes complementarias, para que pueda analizar con base documental este aspecto tan interesante y poco tratado del benefactor de la iglesia dominicana. En su interés de lograr que se le otorgara el título de Benefactor de la Iglesia, a principios de enero de 1954, hace ahora 60 años, el dictador Rafael Leónidas Trujillo envió al Vaticano al secretario de Estado de la Presidencia, licenciado Rafael F. Bonnelly.

Después de agotar una serie de reuniones, encuentros y discusiones con altos funcionarios de la Santa Sede, encabezados por monseñor Samoré, secretario de asuntos extraordinarios del Papa Pío XII, Bonnelly rindió un informe al dictador donde advierte que el Concordato era un acuerdo que terminaría violando la soberanía del Estado dominicano. Este criterio fue respaldado por el ex Presidente Manuel de Jesús Troncoso de La Concha, previa solicitud de opinión del Gobierno. 

A continuación se transcriben glosas del informe del licenciado Bonnelly a Trujillo:

No había querido escribirle antes, en espera de que las negociaciones con la Santa Sede llegaran a un acuerdo que dieran completa satisfacción al interés dominicano, o que las dificultades fueran de tal naturaleza que necesitara someterlas a su elevada decisión antes. Las conversaciones se desenvolvieron en el lapso de diez días hábiles, porque el Vaticano no se trabaja los domingos. 

La Santa Sede eligió a monseñor Samoré, para representarla. Es un hombre joven, muy preparado, pero por un particular sistema de la Santa Sede, nunca podía decir la última palabra. El resultado de las discusiones pasaba a su superior jerárquico, monseñor Tardini y de éste al Papa.

Como usted comprobará en mi informe, hemos discrepado en dos asuntos sustanciales: en la designación de arzobispos, obispos residenciales o sus coadjutores con derecho a sucesión y el matrimonio. El Papa declara, por medio de su representante, que antes de aceptar cualquier modificación al proyecto original sobre estos dos puntos, prefiere que no se celebre el concordato.

Expresé con toda firmeza y claridad a monseñor Samoré que mi impresión era pesimista en cuanto a la aceptación de mi gobierno de esta actitud intransigente de la Santa Sede sobre estas dos cuestiones fundamentales. La respuesta de Trujillo no se hizo esperar y de inmediato impartió instrucciones al licenciado Bonnelly de despedirse de los funcionarios del Vaticano y regresar al país.

Bonnelly fue sustituido por el padre Posada, quien recibió instrucciones de acatar los deseos que planteara la Santa Sede. El sacerdote jesuita, junto al licenciado Arturo Peña Batlle y el embajador español Manuel Aznar, sirvieron de voceros para destacar los supuestos beneficios que generaría la firma del Concordato con la iglesia Católica.


Poder Ejecutivo o poder eclesiástico

“El Estado dominicano reconoce a la Iglesia Católica el carácter de sociedad perfecta y le garantiza el libre y pleno ejercicio de su poder espiritual y de su jurisdicción, así como el libre y público ejercicio del culto”, establece el numeral uno del referido artículo.

El acuerdo también establece, según su artículo trece, que en caso de que se levante acusación penal contra alguna persona eclesiástica o religiosa, la Jurisdicción del Estado apoderada deberá informarlo a la Iglesia y transmitir los resultados de la instrucción. Para el abogado constitucionalista Nasce Perdomo, ese artículo riñe con uno de los principios básicos en la etapa de la investigación que no debe hacerse pública y por tanto no se deben suministrar informaciones a terceros.

Asimismo, consideró que eso no implica inmunidad para los miembros de la Iglesia católica que cometen actos que riñen con la ley y que impliquen persecución penal. En el caso del ex nuncio, Josef Wesolowski, tiene inmunidad diplomática por su condición de representante de la Santa Sede. De igual modo nosotros también considera que ciertos privilegios que establece el acuerdo a favor de la Iglesia católica son inconstitucionales, entre los que citó las facilidades económicas y las exoneraciones de impuestos porque van en contra del principio de la igualdad que establece el texto constitucional. “Hay mucha gente que paga impuesto y no son católicos y entonces el dinero del contribuyente se usa para beneficiar una religión en detrimento de otra y atenta contra el principio de igualdad”, así mismo. “Los eclesiásticos gozarán en el ejercicio de su ministerio de una especial protección del Estado”. 

Además aseguró que evidentemente es inconstitucional lo que establece el artículo uno del Concordato de que la religión católica, apostólica es la oficial de la nación, porque riñe con la Constitución que establece que la República Dominicana es un Estado laico. “El Estado dominicano por lo menos formalmente procura la equidad y respeto por todos los credos religiosos, pero al mismo tiempo lo violenta por todos los privilegios a la Iglesia católica”.

Tru
                                             Trujillo se divorcia de la iglesia o final del concordato

Para finales de enero de 1960 las cárceles del país estaban copadas, en su mayoría por jóvenes. Muchos fueron trasladados a la 40. Allí fueron salvajemente torturados con métodos hasta esos entonces desconocido en el país.
Debido a las persecuciones hacia los miembros del movimiento 14 de Junio, muchos de los jóvenes miembros, temeroso de ser apresados, decidieron asilarse en algunas embajadas de países de América latina.  
El grupo denominado Unión grupo revolucionarios independiente (U.G.R.I.) decía en un panfleto:
``VIVA LA REVOLUCION, ABAJO EL TIRANO, LIBERTAD O MUERTE``
 y más abajo decía: ``con perdón de la expresión; Trujillo es UNA MIERDA``.
Los integrantes de ese grupo eran adolescentes cuya edad oscilaba entre los 15 y 20 años. Los cuales 27 de ellos fueron asesinados en la cárcel  la 40 las noches del 29 y 30 de enero 1960. Había antepuesto el domingo 31 de enero de 1960, una carta pastoral de la iglesia católica fechada el 25 de ese mes, en la que se criticaba los  apresamientos de los antitrujillistas y las torturas sufridas en prisión. El documento estaba firmado por toda la jerarquía eclesiástica, incluido monseñor Ricardo Pititín, Arzobispo de santo domingo, amigo, protector y protegido del dictador. Como era domingo y en eso días se celebra la fiesta de nuestra señora de la Altagracia (21 de enero), fue leído en todas los templos del país donde se celebró misa.
Se comenta que la pastoral era el resultado de una petición de funcionarios de la embajada de Estados Unidos y el vaticano, y en la que se le atribuía una participación principal al nuevo nuncio apostólico, monseñor Lino Zanani, quien se había destacado en Argentina por su lucha en contra la dictadura del general Juan Domingo Perón.
En su carta, los obispos pedían a los fieles católicos que rezaran por Trujillo y por su hermanos Héctor Bienvenido (Negro), que en ese momento ere el ``presidente``, pero también pedían oraciones por los preso políticos que abarrotaban las cárceles criminales de la victoria, el nueve, la 40 y otros centro de tortura, así como`` por sus afligidos familiares``.

Trujillo sabía muy bien el papel determinante que habían jugado cartas parecidas en caída de los dictadores Juan Domingo Perón, en Argentina; Marcos Pérez Jiménez, de Venezuela, y Gustavo Rojas Pinilla, de Colombia. Por ello, el dictador prefirió toda suerte de improperios contra el obispo y párrocos, a los que tildaba de ``malagradecidos`` y ``eunucos``. Ordeno al jefe del SIM y a su esposa, María Martínez de Trujillo, organizar turbas que profanaban templos y agredían verbal y físicamente a los religiosos.
Los ataque más despiadados iban dirigidos contra los obispos Francisco Panal, de La Vega, y Tomas Reilly, de San Juan de la Maguana el primero de origen español y el segundo, norteamericano. Reilly se vio precisado a abandonar la ciudad sureña y refugiarse en el colegio Santo domingo, de la capital, debido a que su iglesia fue profanada y su casa incendiada.
El divorcio entre Trujillo y la iglesia se fue deteriorando las relaciones y la iglesia se tornó agresiva y desaparecieron las posibilidades de una reconciliación. 
Extracto de la carta pastoral
``Hemos dirigido, en el ejercicio de nuestro pastoral ministerio, una carta oficial a la más alta autoridad del país, para que, en un plan de reciproca comprensión, se eviten excesos, que, en definitiva, solo harían daño a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas lágrimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares. Seguros del buen resultado de esta intervención, hemos prometido especiales plegaria para obtener de Dios, que ningunos de los familiares de la Autoridad experimento jamás, en su existencia, los freimientos que afligen ahora a los corazones de tantos padre de familia, de tantos hijos, de tanta madre y de tanto esposas dominica

                                                      
                                              Un solo  concordato  y dos Iglesia
La Iglesia evangélica considera que el Estado debe discutir dejar sin efecto el acuerdo con el Vaticano que entró en vigencia cuando Santo Domingo llevaba el nombre de Ciudad Trujillo. A pesar de los escándalos que han sacudido a la religión apostólica, en especial por violaciones sexuales y pederastia, el Estado dominicano le reconoce a la Iglesia católica el carácter de sociedad perfecta, según lo establecido en el artículo III del Concordato que fue firmado por el país con el Estado del Vaticano durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina en el 1954. Además establece que las gestiones entre el Estado y el catolicismo deben hacerse en el marco del más estricto secreto.
En estos días, de nuevo ha vuelto el debate sobre el Concordato y sobre los supuestos privilegios excesivos de la Iglesia Católica.  Todo este debate viene por el afán de noticias sensacionalistas y por tanta gente haciendo opinión cada día en los medios sin el necesario hábito de investigar antes de hablar.

El pasado 10 de junio la Asamblea Revisora rechazó poner en la Constitución una propuesta que buscaba reconocer efectos civiles a los matrimonios religiosos. El titular en los periódicos fue “Asamblea ratifica el Concordato en el país” lo cual es falso, puesto que el Concordato ya fue ratificado en su momento como un tratado bilateral entre la Santa Sede y el Estado Dominicano, no entre una religión y el Estado. Más sorprendente aún es el hecho de que la Constitución Dominicana en ninguna parte menciona el Concordato ni a la Iglesia Católica.

  De inmediato las reacciones no se hicieron esperar y aparece el titular “Evangélicos: Revalidación del Concordato es una violación cruel a la igualdad religiosa” (en Clave Digital viernes, 12 de junio de 2009). Por esta controversia hemos tenido que oír y leer cientos de opiniones e insultos a la institución más seria y de mayor credibilidad en el país.

Recordemos que la comunidad evangélica está dividida sobre el Concordato, unos piensan que ellos deben tener uno igual y otros que se anule, como fue el caso del Ministerio Jesús Sanidad y Vida Eterna, que sometió ante la Suprema una acción de inconstitucionalidad contra el Concordato, el 11 de julio del 2006 y el 23 de octubre 2008 fue rechazada. El Pleno de la Suprema Corte de Justicia declaró, conforme con la Constitución, la resolución mediante la cual el Congreso Nacional aprobó el Concordato firmado entre la Santa Sede y el Estado dominicano, el 16 de junio de 1954.
En esa sentencia la Suprema reconoce que no hay impedimento en el Concordato ni en la Constitución que le niegue a los ministros evangélicos hacer su convenio con el Estado Dominicano. Es una gran mentira decir que la Iglesia presiona para que el Estado no haga pactos con quien entienda reúna las condiciones en esta materia. Creemos que se necesita una estructura organizativa, tiempo, sólida formación y una cabeza visible con quien sentarse a pactar y alguien que le responda al Estado por los documentos generados, fruto de estos matrimonios.

Pero siendo sensatos no todos los que dicen ser pastores y pastoras de la noche a la mañana, creando iglesias nuevas sin depender de nadie y sin estar organizados, al menos en los concilios evangélicos conocidos, se le puede otorgar una responsabilidad tan grande como la de casar con implicaciones legales en un país donde tanta gente se casa por negocio para poder viajar a Estados Unidos. Y nuestros hermanos evangélicos no tienen mecanismos para impedir que el que quiera formar su iglesia y proclamarse pastor lo haga.  Aquí caben desde gente seria, artistas, médicos etc., pero también narcotraficantes como el fundador de la iglesia “Jesús es mi Patrón” que hace 14 años lo recibimos preso en La Victoria, por traficar con drogas dentro de su templo y el que en fecha reciente en la zona oriental se proclama pastor y está acusado de violar diversos niños. La lucha no es contra la Iglesia Católica, la lucha es demostrar capacidad y garantía de orden para asumir esa responsabilidad. Si sus pruebas de controles y confiabilidad en esos documentos no convencen al Estado Dominicano, no culpen a la Iglesia.
Un ejemplo de orden y celoso resguardo de estos documentos, en la Iglesia Católica, es el acta de bautismo de Francisco del Rosario Sánchez, que en el libro 26 de la Catedral de Santo Domingo, en el folio 152 en fecha 18 de marzo de 1817, tenemos la información de que el que sería después uno de los padres de la Patria, era hijo Natural de Olaya del Rosario de Belén, que ésta era parda libre, en momentos que muchos eran esclavos. Y esta acta tiene la nota de que el 21 de marzo de 1819 esta señora se casó con Narciso Sánchez y que lo reconoció el 20 de octubre de 1836. Igual tenemos la de Juan Pablo Duarte, sus padres, y más antiguo, aún, contamos con  registros de matrimonios de 1674.
Somos iguales ante la ley, pero no es la ley la que les dará el respecto y la autoridad que se ha ganado la Iglesia Católica. Pregunten, por ejemplo, por qué la Embajada Americana y otras de Europa, sin concordato con la Iglesia, creen más en un documento de la Iglesia que uno de una Oficialía Civil del Estado dominicano.
En cuanto al cuestionamiento de que hay privilegio con las exoneraciones a la Iglesia y no así a los protestantes, hay mucha desinformación. Contrario a lo que la gente piensa y repiten muchos comunicadores, la Iglesia Católica siendo mayoritaria, en el año 2007 y 2008 recibió menos exoneraciones que los grupos evangélicos. Estos datos están disponibles en la Dirección General de Aduanas. A pesar del prestigio y seriedad de la Iglesia Católica, para cualquier exoneración necesitamos una solicitud del obispo y la firma del señor Presidente de la República, mientras que ellos lo tramitan muy fácil por el Servicio Social de Iglesias con la firma del Reverendo Manuel Estrella, que tiene rango de Secretario de Estado. Como éste, en la administración pública tenemos al Lic. Elías Wessin Chávez, que fue diputado y ex Administrador General de Bienes Nacionales. Cuentan con varios diputados que son pastores: el peledeísta Carlos Peña, diputado Franjul, de Baní, por el PLD, César Cedeño (PRD-La Romana) y otros que si bien no son pastores, son militantes en iglesias evangélicas y luchan desde el Congreso a favor de estas iglesias.


 Existen muchos militares y policías con rangos de oficiales superiores que son pastores. Recordemos que el destituido director del Programa de Reducción de Apagones era un pastor evangélico que había fundado su propia iglesia. La historia nos enseñó la incompatibilidad del ministerio sacerdotal con la de cargos políticos por eso la sabiduría lleva a nuestra Iglesia a prohibir en el parágrafo 3 del canon 285 del Código de Derecho Canónico nuestra participación en cargos públicos.
Por ignorancia muchos han llegado a decir que la potestad de casar es un privilegio del Estado a la Iglesia Católica. Nada más falso. Lo primero, la Iglesia está casando desde alrededor de 1502 de la mano de Fray Pedro de Córdoba, que ya enseñaba a los indios sobre el sacramento del matrimonio y los impedimentos para contraerlo por la línea de consanguinidad. (Fray Pedro de Córdoba, Doctrina cristiana y Cartas, Fundación Corripio, p.113, reedición de la publicación en México 1544) . Por tanto, más de 300 años antes de que existiera el Estado Dominicano ya nuestra Iglesia tenía y tiene registros de matrimonios.

 Incluso el Gobierno de la dominación haitiana en la Constitución de 1816 ó 2da. de Alexandre Petion, declara oficial la religión Católica y aseguraba la protección de sus ministros.   (Sáez, José Luis, Antología de Documentos 1493-1997 en Breve Historia de la Iglesia Dominicana, LLuberes Antonio, Amigo del Hogar 1988,  p. 72)  Si esto hicieron los que nos ocupaban, no es de extrañar que en el manifiesto del 16 de enero en 1844 los Trinitarios hablen de que “la religión católica, apostólica y romana será protegida en todo su esplendor como la del Estado” (Polanco Brito, Apuntes para la Historia de la Iglesia Dominicana p. 56) ratificado por el Decreto de la Junta Central Gubernativa del 11 mayo 1844 y la 1™ constitución del 6 de Noviembre de ese año en el artículo 38.
También el general Pedro Santana en su carta al Papa Gregorio XVI del 26 marzo de 1845 le envía anexo una copia de la Constitución y le manifiesta “las simpatías cordiales de una nueva sociedad que en lo político aspira a relaciones de benevolencia con las naciones cultas, y en lo espiritual su primera divisa es Dios Ö” Y refiriéndose a su pedimento de Portes como nuevo arzobispo dice ” Ö y se digne aprobar la nominación del dicho Arzobispo, el restablecimiento de la Catedral, y darle a él u otra persona constituida en dignidad eclesiástica las facultades necesarias para un concordato en los términos que está previsto por el artículo 206 de nuestro  pacto Ö”


 (Sáez, José Luis,  Op Cit,  p 311).

Hoy pudiéramos reclamar como Iglesia los derechos adquiridos por el deseo expreso de los padres de la Patria de que en la Constitución se reconozca a la Iglesia Católica su estelar papel en la construcción histórica de este país y no lo hemos reclamado, por el convencimiento de que la autoridad y el respeto de la Iglesia lo da su trabajo diario, la unidad, el orden, la disciplina y la incuestionable seriedad en todas sus actuaciones.
Pregunten al mismo gobierno o al pueblo quién administra mejor un hospital, si una monja, un político o una feminista. Pregunten por qué una construcción dirigida por un sacerdote se ejecuta con el 30% de lo que gastaría el Gobierno. El respeto a las tres monjas dominicas de Vallejuelo en San Juan, que denunciaron a los funcionarios de la Secretaría de Agricultura en el lugar, por corrupción con las habichuelas y han creado un moderno sistema de cultivo para ayudar a los pobres. La obra del Padre Luis Quinn, en Ocoa; las Hermanas Adoratrices, que recogen todas las noches a mujeres que ejercen la prostitución y las rescatan; las Siervas de María, que se hacen enfermeras para amanecer en las casas de los enfermos para que la familia pueda dormir, y así podemos citar miles de casos desde el silencio. Ese prestigio no lo da el Concordato ni los comentarios favorables en los medios de comunicación.

Fragmento del discurso de Monseñor Silvani en la vega el 28 de abril 1947:
``dondequiera que domine una religión que no sea la cristiana, la esclavitud aparece
como derecho y allí  donde esta religión se debilite, la nación se siente en la misma
proporción, meno susceptible de la libertad general

[1] Pieter, L. (1958). Ciudad Trujillo: Transformación urbanística, social y política de la capital de la República Dominicana durante la gloriosa Era de Trujillo.


[2] García Bonnelly, J. U. (1955). La era de Trujillo, 25 años de historia dominicana: Las obras públicas en la era de Trujillo, 20 vols. Ciudad Trujillo: Impresora Dominicana.


EN TORNO A LA TRITARIA
Profesor: Marcos Marte

Ahora bien la historia manifiesta que todo proceso de cambio, de evolución profunda de una sociedad de no concluida, antes que maniobrar la situación en la realidad misma, subyace primero en las ideas de hombres idealistas y dispuestos, qué incorporan en un momento dado los afanes de todo un pueblo.
Por esta razón el torno a la trinitaria es una obra que se interesa en dar a echar de ver los miembros fundadores de la sociedad patriótica dominicana, las diferentes listas que coexistieron, y quienes la presentaron y así consentir con la más aceptada y plasmar con mejor eficiencia un discurso acabado de la concepción y desarrollo de  la trinitaria la cual sirvió de origen a nuestra nacionalidad.
Esta  relata los diferentes pasos que se realizaron para reconstruir la nómina de los nueve fundadores de la trinitaria, entre las primera exploraciones tenemos la de 1880 con Juan Nepomuceno Ravelo, promulgando su devoción por el estudio de nuestros orígenes, otra búsqueda importante fue la realizada por el arzobispo  Meriño a don José María Serra y posteriormente el poeta y periodista don Francisco Javier Machado se percató que en Venezuela Félix María Ruiz del Rosario aún vivía, solicito por vía del periodista y maestro Federico Henríquez y Carvajal que aportara sus memorias relativas a la ingente obra de Juan Pablo Duarte.
Las notas recolectadas y que a continuación se ofrecen, tienden a esclarecer el aludido punto. El trinitario don Juan Nepomuceno Ravelo, desde Santiago de Cuba, remitió al historiador García en fecha 13 de noviembre de 1880, una lista de siete nombres de los que, según sus recuerdos, fueron de los fundadores de La Trinitaria, consignando que no recordaba los otros y anotando varios nombres de los que les pareció que fueron de los adeptos o neófitos. (Clío, pág. 98 núm. 103).
Esta obra presenta ocho listas contentivas de los miembros de esta organización, pero no analiza las causas por la cuales estas listas existieron.
I. La lista de Fran Moya Pons de su obra la dominación Haitiana 1822-1844:
Dice el autor: así comenzó la conspiración en la parte del Este. El 18 de julio de 1838, Duarte y ocho amigos más, pág. 120
1) Juan Pablo Duarte.
2) Juan Isidro Pérez.
3) Pedro Alejandrino Pina.
4) Felipe Alfau Bustamante.
5) Félix María Ruiz.
6) Benito González.
7) Juan Nepomuceno Ravelo.
8) Jacinto de La Concha.
9) El propio Serra.

II. El trinitario Juan Nepomuceno Ravelo menciona los nombres de los señores:
 1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Felipe Alfau Bustamante.
 4) Benito González.
 5) José María Serra.
 6) Vicente Celestino Duarte.
7) el propio Ravelo.

III. El trinitario José María Serra menciona los nombres de:
1) Juan Pablo Duarte.
2) Juan Isidro Pérez.
3) Pedro Alejandrino Pina.
4) Felipe Alfau Bustamante.
5) Félix María Ruiz.
6) Benito González.
7) Juan Nepomuceno Ravelo.
8) Jacinto de La Concha.
9) el propio Serra.

IV. El pintor Alejandro Bonilla elaboró una lista con estos nombres:
1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Felipe Alfau Bustamante.
 4) Félix María Ruiz.
 5) Benito González.
 6) Juan Nepomuceno Ravelo.
 7) José María Serra.
 8) Vicente Celestino Duarte.

V. La lista elaborada a partir de las cartas de Rosa Duarte al propio Bonilla, menciona los nombres de:
1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Pedro Alejandrino Pina.
4) Ramón Mella.
 5) Francisco del Rosario Sánchez.
 6) el padre doctor José Antonio Bonilla.
 7) Vicente Celestino Duarte
 8) Tomás de La Concha
 9) el padre Carrasco
 10) Félix María De Almonte.
 Luego añadió los nombres de: 11) Felipe Alfau; 12) Juan Nepomuceno Ravelo; 13) Pedro de Bonilla; 14) Félix Ruiz; 15) José María Serra; 16) Juan Nepomuceno Tejera; 17) Benito González; 18) Epifanio Billini; 19) Jacinto de La Concha; y, 20) José A. Bonilla.

VI. La lista de Clío:
 1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Pedro Alejandrino Pina.
 4) Felipe Alfau Bustamante.
 5) Félix María Ruiz.
 6) Benito González.
 7) Juan Nepomuceno Ravelo.
 8) Pedro de Bonilla.
 9) José María Serra.

VI. La lista del periódico El Derecho de 1885:
1) Juan Pablo Duarte.
2) Juan Isidro Pérez.
 3) Pedro Alejandrino Pina.
 4) Felipe Alfau Bustamante.
 5) Félix María Ruiz.
 6) Benito González.
 7) Ramón Mella.
 8) Jacinto de La Concha.
 9) José María Serra.

VII. La lista de don Félix María Ruiz de 1890:
1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Pedro Alejandrino Pina.
 4) Francisco Sánchez.
 5) Ramón Mella.
 6) Félix María Ruiz.
 7) Pedro Antonio Bobea.
 8) Jacinto de La Concha.
 9) José María Serra.

VIII. La lista de Emiliano Tejera de 1919:
 1) Juan Pablo Duarte.
 2) Juan Isidro Pérez.
 3) Pedro Alejandrino Pina.
 4) Vicente Celestino Duarte.
 5) Tomás de La Concha.
 6) Ramón Mella.
 7) Francisco del Rosario Sánchez.
 8) El padre José Antonio Bonilla.
 9) El padre Pedro Carrasco Capellar.

Observadas y examinadas las lista anteriores, nos preguntamos ¿cuál de todas es la correcta, y como podemos asegurar que la que entendemos que es más cercana a la realidad es la adecuada?
Hasta ahora hemos entendido que fueron sólo nueve los primeros miembros fundadores de la sociedad secreta, sobre la base de la aceptación, como la única válida, de la lista de Serra que menciona los nombres de los señores Juan Pablo Duarte (Presidente), incluyendo el del propio José María Serra, y los de los patriotas Félix María Ruiz, Benito González, Jacinto de la Concha, Juan Isidro Pérez, Juan Nepomuceno Ravelo, Felipe Alfau Bustamante, y Pedro Alejandrino Pina.
Es bueno resaltar que el listado de la hermana de Duarte, pudiera considerarse  hasta cierto punto más confiable que el de Serra (aunque se debe mantener gran cuidado por los lazos sanguíneos que los unían) ya que esta continuo manteniendo comunicación directa permanente con Juan Pablo, hasta su muerte, por lo tanto se podría considerar una  información mucho más relevante y confiable que la de Serra, y en gran medida, más coincidente con la de Ruiz.
En cuanto al carácter y la naturaleza del movimiento trinitario. Como se puede apreciar la organización tenía una conformación político militar.
Los trinitarios eran identificados con colores y seudónimos: Duarte era Arístides y su color el azul, Benito González era Leónidas, Ravelo era Temístocles y Alfau se conocía como Simón. Los jóvenes partidarios de La Trinitaria, pero que no formaban parte del grupo principal constituido por los nueve, eran llamados “nominados” y entre ellos se encontraban Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella, y Tomás de la Concha.

En fin, podemos percatarnos de que existieron grupos políticos y militares, que convergieron con un mismo propósito, pero quizás con metodologías diferentes, y por consiguiente son claras las disensiones y los diferentes puntos de vista en cuanto  a la conformación de la trinitaria, pero la mejor explicación sobre quiénes formaron parte del grupo político, y, quiénes pertenecieron al grupo militar, o cuáles desempeñaron ambas funciones, la ofrece el mismo proceso de lucha y sus interés de liberarnos del dominio haitiano proclamándonos libres y dignos de ser dominicanos.




LA DOMINACION HAITIANA

1822-1844
Profesor. Marcos Marte

Reporte de lectura
La cuarta edición de La Dominación Haitiana 1822-1844 del reconocido historiador dominicano Frank Moya Pons.
Convertida en un clásico desde su primera edición en 1972, esta obra narra las causas que movieron al presidente de Haití Jean Pierre Boyer a invadir el territorio este de la isla, entonces colonia española, en 1822, así como lo hechos que motivaron a los dominicanos a buscar las separación de Haití y lograr su independencia en 1844.
Esta nueva edición mantiene el mismo texto que las tres ediciones anteriores y un apéndice conteniendo las estadísticas de producción de ambas partes de la isla. En su prefacio, el autor menciona que han pasado 40 años desde  que apareció esta obra por primera vez, y 35 desde la publicación de la tercera y última.
El presente informe cubre el trabajo realizado por el historiador dominicano Frank Moya Pons, en su obra La Dominación Haitiana 1822-1844, se abarcan sólo los primeros cuatro capítulos de esta tercera edición en los que figuran: a) La Invasión de Boyer (1820-1822); b) La Cuestión de la Tierra (1822-1825); c) Deuda Pública, Crisis Económica y Oposición Política (1826-1834); d) La Caída de Boyer: Conspiración y Reforma (1834-1843).


 I._ La Invasión de Boyer (1820-1822)

En este capítulo el autor relata cómo logra el presidente haitiano de ese momento, Jean Pierre Boyer, colocarse al frente del gobierno dominicano, unificando las dos islas, Haití y Santo Domingo, alcanzando este manifiesto sin oposición alguna debido a las circunstancias permitan que le brindaron esta oportunidad.

Enumera los antecedentes o causas que conllevaron a la invasión, de forma explícita y detallada; las que fueron: La falta de tierras para la producción de productos de exportación; la cuestión de repartir tierras a funcionarios de Cristóbal, que habían perdido sus propiedades tras su deceso; indivisibilidad de la isla; las pretensiones de sectores de la parte Oriental de la isla de unir a la Gran Colombia, dirigida por Simón Bolívar, encabezada por José Núñez de Cáceres; temor (por parte de Haití) a una invasión extranjera, por los franceses. Esta última, según relata el autor, fue la razón para justificar la importancia de la unidad de las dos islas para evitar volver a manos de los franceses, por el temor de que se implantara el sistema esclavista, que representaban los franceses, que fueron derrotados en el 1802, dando como resultado la independencia haitiana.

II._ La cuestión de la tierra 1822- 1825.
El 9 de febrero de 1822, Jean Pierre Boyer proclamó a Santo Domingo como territorio haitiano y en ese momento no hubo una fuerza social capaz de resistir a los invasores. A pesar de varios intentos, José Núñez de Cáceres no pudo Convocar suficientes ciudadanos para formar al menos un ejército improvisado con que defender la soberanía.

Las medidas agrarias de Boyer lo que hi­cieron fue precipitar y profundizar un pro­ceso que se estaba desarrollando desde ha­cía mucho tiempo, que era la formación del campesinado propietario como sector social fundamental del país.
Las medidas de Boyer no fueron extre­madamente revolucionarias en la parte es­pañola en la medida en que gran parte de la población tenía acceso a la tierra, pero sí fueron suficientemente revolucionarias en la medida en que implicaban la plena pro­piedad del campesino y la erradicación de los lazos de dependencia personal y econó­mica frente a la clase dominante de parte de los esclavos, los libertos y los campesi­nos en general. 0sea, a partir de Boyer la tierra dejó de ser un monopolio de la clase dominante para aprovechar el plus producto generado por los productores directos, fue­ran libres o esclavos.
Esto implica que los cambios socio-económicos producidos con la ocupación haitiana fueron mucho más allá de la abolición de la esclavitud (contra­riamente a lo que dice la historiografía tra­dicional que considera como la única medi­da innovadora de Boyer la abolición de la esclavitud), creando las bases del sistema agrario que todavía en nuestros días man­tiene gran importancia.
El sistema agrícola que implantó Boyer en el país se basaba en el que años antes ha­bía introducido el presidente Pétion en Sur de Haití, el cual consistía en la repartición en plena propiedad de las tierras a los cam­pesinos. Claro que hubo diferencias sustan­ciales entre Haití y Santo Domingo como es el hecho de que en Haití ese sistema sir­vió para darle base económica a la minoría de funcionarios y de altos oficiales, mien­tras en la antigua parte española se aplicó con un criterio bastante igualitarista, exclu­sivamente a cultivadores pequeños. A la larga, mientras este sistema en Haití supuso la total erradicación de las plantaciones y preparó las bases desde muy pronto del mi­nifundismo que aislaba al campesino del mercado, en la parte española esa reparti­ción de tierras se hizo sobre propiedades más grandes porque había más recursos de tierras vírgenes y dinamizó el auge de la producción agrícola, principalmente la des­tinada al mercado.
Juan Bosch afirma que Boyer ocupó la Parte Española de la isla por la necesidad que tenía de repartir tierras entre sus oficiales,      ya que en Haití carecía de ellas. La primera medida del gobernante haitiano fue abolir la esclavitud, después puso en vigor un Código Rural por el cual los dueños de las tierras tenían que hacer contratos con los trabajadores, quienes no podían salir sin el permiso de los propietarios. Sin embargo, su medida más negativa fue que bajo el pretexto de una ley del 8 de julio de 1824 sustrajo tierras a los hateros y finqueros.
Según ese autor, la manifestación de las verdaderas intenciones de Boyer surgió en el mismo momento en que tierras de los grandes propietarios pasaron a manos de los jefes      de Haití, cuando los sacerdotes perdieron sus rentas y la propiedad de sus casas, conventos y monasterios.

III.- Deuda Pública, Crisis Económica y Oposición Política (1826-1834).
Por otra parte la obligación de la Ordenanza de 1825 el estado Haitiano tomo una decisión que traería graves consecuencia; en su afán por lograr el reconocimiento de Francia, y de esta manera asegurar su independencia, acepto pagarle 150 millones de francos. Esta suma debía ser pagada en cinco años. Haití no tenía los recurso para llevar a cabo loa pagos. Para tratar de solventar la deuda, Boyer tomo dos medidas:
-El establecimiento de un impuesto extraordinario a la parte Este.
-La aplicación de un Código Rural para reactivar la producción agrícola.
Por esta razón no se hizo esperar el disgusto y en la parte Este la primera persona que protesto fue el general Borgella, comandante de Santo Domingo, “sin calcular- dice Ardouin-, lo que la autoridad de su palabra podía tener de influencia sobre el espíritu público” sin embargo no cabe duda que el general Borgella siempre demostró ser fiel a Boyer mientras este era gobernador  en Santo Domingo. Pero los conspiradores de este complot era para derrocar a Boyer y colocar en su lugar Borgella que contaba con mucho prestigio y poder de la isla. Esta conspiración fue descubierta y los cabecillas fueron juzgados y ejecutado.
Esto no quedo aquí muy pronto se hizo esperar presente el disgusto de los dominicanos, el arzobispo pedro Valera se negó a recibir sueldos del tesoro de la república y considerarse ciudadano haitiano, declarándole al presidente Boyer que era súbdito del rey de España.
Por esta razón desde el inicio de la dominación haitiana el descontento dominicano se manifestó. En 1824, los sectores hateros, encabezados por el cura Pedro Gonzales, llevaron a cabo la llamada conspiración de los alcarrizos, con la que pretendían establecer el dominio español. A medida que se acentuaba la crisis y el gobierno de Boyer se hacía más autoritario, el descontento de los dominicanos iba en aumento. El intento de hacerlos pagar el impuesto. Para la deuda con Francia, cuando la mayoría sentía que este solo debía ser pagado por los haitianos, genero gran resistencia malestar.
 De igual manera Boyer en su unificación nunca tomo en cuenta las diferencias que existen entre dominicano y haitiano. Tan pronto dio fin a las conspiraciones, Boyer decidió romper con el aislamiento diplomático y con el bloqueo y el bloqueo comercial que venían aplicando las grandes potencias contra la joven Republica de Haití.
El fracaso del Código Rural y la crisis ya francamente progresiva de la economía hai­tiana en los años 30 hizo aparecer entre la clase dominante haitiana y ciertas capas medias de la población una oposición libe­ral al régimen de Boyer. Esta oposición se nucleó en torno a la Cámara de Diputados que era el único organismo producto de elección popular indirecta ya que el Senado era nombrado por medio de ternas enviadas por el presidente y el presidente era nom­brado por el Senado, con lo que se comple­taba un círculo vicioso que garantizaba la perpetuación del régimen dictatorial de Boyer.
Por otra parte, el presidente tenía ple­no poder para designar a los principales funcionarios del Estado. La Cámara de Re­presentantes, no obstante ser el organismo de elección popular, tenía poderes legislati­vos mucho más reducidos que los del Sena­do y por esto, a pesar de la oposición que se cre6 en ella Boyer pudo seguir gobernan­do imperturbablemente. En cada nueva le­gislatura la oposición lograba una mayor re­presentación en la Cámara y su pugna con las medidas de Boyer se hacía más radical, Invariablemente Boyer lograba la expulsión anticonstitucional de los diputados oposito­res
Por esta razón la cámara de Diputados tenía fuertes y violentos debates políticos con Boyer a partir de agosto de 1833 cuando expulso de la cámara de diputados a dos miembros de la oposición.
IV._ La caída de Boyer 1834-1843
El 16 de julio de 1838 Juan Pablo Duarte fundó la sociedad secreta “La Trinitaria” con intenciones de independizar el país. Los primeros miembros fueron Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau, Juan Nepomuceno Ravelo, y Juan Pablo Duarte. Esta asociación incluía el lema “Dios Padre Libertad”. 3) La filantrópica; agrupación creada por los trinitarios con el fin de presentar obras de teatro y piezas musicales con la intención de despertar un espíritu crítico en la población hacia la ocupación haitiana.

Puestos en contacto los conspiradores de la Reforma Haitiana con los conspiradores de la Separación Dominicana, se inició el plan para derrocar a Boyer, quien llevaba 25 años como gobernante de Haití, y 21 años gobernando a los dominicanos. La revuelta militar se inició en Praslin, una finca perteneciente a Charles Herard, quien contaba con el apoyo de hombres experimentados en asuntos públicos y con algunos de los cuales se formaría un gobierno provisional. El derrocamiento de Boyer se produjo en marzo de 1843, después de algunos choques armados.
Se creó además un ambiente de tensiones, de denuncias, de sospechas. La posición de los autonomistas originó debates entre dominicanos y haitianos. Estos últimos comenzaron a evidenciar que la unidad insular estaba en peligro. Para mediados de 1843, no sólo la agita-ción separatista publicaba todo tipo de documentación anti haitiana, sino que inclusive muchos trinitarios salieron triunfadores en las elecciones municipales, y trabajaban abiertamente contra la dominación que llevaba casi 22 años. La movilidad de los separatistas y en especial la de los Trinitarios le fue denunciada a Herard, quien decidió supervisar la zona dominicana, y quien al Ilegal a Dajabón descubrió que pese a los esfuerzos del predominio haitiano, los habitantes del Este seguían manteniendo su idioma y sus costumbres. En Santiago se inició la persecución de los Separatistas con el arresto de numerosos patriotas. Después continuó en Macorís y Cotuí donde Ramón Mella fue hecho prisionero.
 El 16 de julio de 1838. La sociedad   quedó instalada en casa de  Juan Isidro Pérez, la cual estaba localizada frente a la Iglesia del Carmen; su propósito era  separar la parte oriental de la Isla Española de la República de Haití y crear en ella un estado libre y soberano. Los ideales de los trini-tarios se basaban  en la doctrina cristiana y en ideas de igualdad   traídas por su fundador desde Europa.
Predicaban   que en el nuevo estado  las únicas diferencias que serían  aceptadas entre los hombres, serían las que derivan de las virtudes y los talentos; relegando así las  injusticias históricas  a un doloroso pasado que sólo perduraría en el recuerdo. Con el fin de recolectar fondos para la causa emancipadora y de crear espíritu público, los Trinitarios crearon la Sociedad Dramática “La Filantrópica”.  Esta sociedad  montaban obras teatrales alusivas que de algún modo resultaban aplicables a los opresores, así se esparció por todo el país la idea de la Independencia.
En marzo de 1843 el Movimiento La Reforma, liderado por el general Charles Herard, dio término al gobierno de Boyer quien llevaba 25 años gobernando la República de Haití y 21 años a los Dominicanos, acontecimiento que aprovecharon los patriotas para acelerar los preparativos de la independencia.
La información filtrada de labios de apátridas llegó a oídos del presidente Herard, quien se apersonó en la ciudad de Santo Domingo e inició una tenaz persecución en contra de los revolucionarios; siendo arrestado para luego ser liberado Matías Ramón Mella Castillo. El  líder del movimiento Juan Pablo Duarte  se vio forzado a partir en una goleta rumbo a Saint Thomas, razón que le impidió asistir a la noche de la Independencia, quedando el grupo bajo el liderazgo de Francisco del Rosario Sánchez.
V._ El Fin de la Dominación Haitiana 1843-1844
Después de algunos combates importantes en la zona sur de Haití a inicios de 1843, el movimiento de la Reforma aplastó toda la resistencia de las fuerzas del régimen de Boyer. Se estableció en Port­au-Prince un gobierno provisional bajo la dirección del jefe militar de la Reforma, Charles Hérard (Riviere). El gobierno de la Reforma representaba a los diversos secto­res que se opusieron en los últimos tiempos al régimen de Boyer pero tuvo que respetar gran parte de la maquinaria política y sobre todo militar del régimen caído por lo cual en Haití se inició un proceso de crisis polí­tica aguda.
Las fuerzas enemigas del nuevo régimen eran muy poderosas, las principales de las cuales residían en la oposición del grupo de raza negra de la clase dominante haitiana al predominio del grupo de los mu­latos (que se había incluso fortalecido con la caída de Boyer), las aspiraciones autono­mistas en el Norte (entre partidarios del an­tiguo rey Christophe), entre los partidarios del derrocado presidente Boyer dentro y fuera del gobierno y por último en una oposición de sectores liberales que inicial­mente apoyaron a Hérard pero que se dis­tanciaron de él al adoptar éste formas des­póticas de gobierno similares a las de Bo­yer. En este marco de crisis política e insti­tucional del Estado Haitiano los dominica­nos se plantearon la posibilidad de la inde­pendencia en tal forma patente que Hérard tuvo que abandonar los asuntos haitianos por un tiempo para marchar con una tropa de varios miles de hombres en un desfile in­timidatorio por las principales regiones do­minicanas a mediados de 1843.
En la marcha por la parte Este, Hérard se dedicó a arrestar a los principales sospecho­sos de conspirar para la independencia do­minicana. En las ciudades de Santiago. , Macorís y Cotuí procedió al arresto de importantes activistas, conservadores y libe­rales, de la causa de la independencia.

En Santo Domingo la persecución estuvo toda­vía mucho mejor orientada ya que el grupo decisivo en la lucha por la independencia, que eran los trinitarios, era bien conocido por Hérard por el hecho de haber tornado activa participación en el movimiento de la Reforma así como por llevar una propagan­da bastante abierta en los tiempos más re­cientes, la que tuvo por punto culminante las elecciones municipales de Santo Domin­go que fueron ganadas por los trinitarios contra los conservadores dominicanos y contra el grupo de liberales haitianos. Por eso, desde que las tropas de Hérard se apro­ximaron los líderes trinitarios r>procedieron a ocultarse y aun así con posterioridad se produjeron numerosos arrestos.

Con su llegada a la ciudad de Santo Do­mingo Hérard procedió a disolver la Junta Municipal y a desarticular la oposición acti­va al dominio haitiano. Después de unos días de estadía juzgó que las cosas estaban en orden y regresó a Haití, escenario básico de sus problemas gubernamentales. Por otra parte Hérard procedió a la reorganización de la guarnición concediendo un poder de­cisivo al comandante militar, Desgrottes, y enviando hacia Haití a los regimientos 31 y 32 que eran las tropas de la capital com­puestas por dominicanos, sustituyéndolos por regimientos haitianos. A consecuencia de la nueva situación varios de los principa­les líderes trinitarios tuvieron que abando­nar el país, entre ellos Duarte, y el resto tu­vo que ocultarse o cayó en prisión. En ge­neral el movimiento trinitario se vio desor­ganizado con la ofensiva de Hérard y éste regresó confiado a Port-au-Prince.




lunes, 3 de diciembre de 2018

GEOGRAFÍA Y LA ROBÓTICA

GEOGRAFÍA Y LA ROBÓTICA


DOCENTE: LIC. MARCOS MARTE ESPINO

GRADO: 5º de Secundaria

UNIDAD: ____________________________

TEMA: El sistema montañoso de la Isla

OBJETIVO: 

  • Integrar las TIC en Geografía utilizando como recurso tecnológico la robótica. 
DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD

La integración de la tecnología a la geografía, para dar a conocer la importancia del sistema montañoso de la Isla de Santo Domingo.

PRIMERA ETAPA: Conociendo las piezas del robot